29 de junio de 2017

INDOLENCIAS


Era una guerra cruenta, todos estábamos armados con escudos y macanas,  íbamos a aniquilar a otro ser humano. Ese era nuestro ideal y proyecto de vida. Convencidos y preparados enfrentamos la lucha, éramos muchos, nosotros y los adversarios.
No era muy rudo el adversario al que me enfrenté cuerpo a cuerpo, recuerdo incluso que era delegado y bajo de estatura, pero tenía mucho coraje y valentía. Creo se llamaba cáncer. Sin embargo él dio el golpe preciso con la macana. Abrió mi cabeza y sangré muchísimo, Perdí el conocimiento, por eso todos me dieron por muerto. Mi verdugo siguió matando soldados de mi filiación, murieron muchos, de hecho, ellos ganaron la batalla. Pero yo seguía vivo lamentablemente. Como pude me arrastré al rio y bebí agua. Al ver tantos compañeros muertos, preferí estar sin vida. Pero no, estaba vivo. Fue mi maldición y mi peor pesadilla que jamás imaginé, creo que los enfermos en un hospital piden a Dios vivir unas horas más. Yo justamente pedía lo contrario. Pero el maldito instinto de sobrevivencia, me empujó a vivir de una manera tan cruel, al menos unos minutos más. Sin amigos y lo que es peor, sin enemigos que ayudasen a mitigar esto. Tenía el uniforme que el contrario odiaba, ni siquiera sabía la lengua de ellos para engañar y sobrevivir y, maldecí hasta el infinito que ese flaco desagradecido,  no me haya matado del todo. O, ¿acaso su maldad es tanta que lo hizo a propósito? Ahora voy a morir de hambre, de sol o de frio, pero no como un combatiente. Creo que esa es la peor muerte que puede tener un soldado.   
Y acostado en el bendito suelo que es el mejor lugar para estar, bendecí las hierbitas y las piedritas. Nunca imaginé que una roca tan diminuta tuviera tantas formas e incluso tantos lenguajes y significados.
Y me dije antes de dormir, de cerrar mi mente conflictiva y de apagar mis párpados cómplices: “No tengas miedo, estoy contigo”.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya conociste a ese enemigo y a pesar de ser muchos los venciste por un momento te sentiste perdido y sin fuerza pero tus aliados buenos vencieron con su fuerza y ganas de vivir yo quizás conozco a los que atacaron y se que regresan pero tus aliados buenos te ayudarán a vencer de nuevo.Eres fuerte y lo harás de nuevo hay muchos planes que hay que cumplir te quiero mucho personaje y tendrás mi apoyo en esta batalla.

Anónimo dijo...

El afirmar yo soy de los buenos, cuenta conmigo, de verdad, siempre han estado? nunca se han equivocado? jamás han lastimado? jamás han traicionado? siempre han apoyado desinteresadamente? si es así es bueno que cuentes con ellos. La vida no es nada fácil y siempre se encuentra uno con caminos escabrosos, por los enemigos, déjaselos a Dios, el sabrá protegerte de ellos, eres su hijo consentido, y no permitirá que nada te haga daño.